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ECOLOGÍA HUMANA: Conceptos básicos para el desarrollo sustentable.
Prólogo

Prefacio

Agradecimientos
PROLOGO

  El desarrollo ecológicamente sustentable se ha convertido en una preocupación universal. Es un reto que
merece la atención y acción de todos nosotros. Proceden esfuerzos para promover el desarrollo sustentable en
muchos frentes, pero aún está lejos de ser una realidad.

  Un público bien informado es un ingrediente crítico para el desarrollo sustentable. Todas las acciones que
ejercen algún impacto sobre el ambiente provienen en última instancia de individuos. La opinión pública estimula
a los gobiernos, corporaciones y otros sectores de la sociedad a llevar a cabo acciones apropiadas. Incluso los
líderes políticos  comprometidos con el desarrollo sustentable no pueden imponerlo sobre personas que no lo
comprenden o no le dan importancia. Y a la inversa, hasta el más reticente de los líderes políticos no puede dejar
de perseguir la sustentabilidad cuando su pueblo se lo exige.

  La mayoría de las personas están preocupadas por el medio ambiente, pero se sienten abrumadas por la
complejidad y la escala de los problemas. Dada la diversidad de perspectivas e intereses que compiten entre sí,
frecuentemente resulta difícil saber qué información es confiable. Las numerosas fuerzas, tanto sociales y
ambientales, que se oponen al desarrollo sustentable tienen tanta inercia tal que parece poco probable modificar
el curso actual del deterioro ambiental sin que ocurran cambios importantes en las actitudes y conductas de la
gente. El imperativo del desarrollo sustentable nos está obligando a pensar de nuevas maneras, pero el camino
hacia un futuro ecológicamente sustentable no está en absoluto claro.

  El desarrollo ecológicamente sustentable solamente podrá ser posible una vez que comprendamos la
fundamental interdependencia de la sociedad humana y el medio ambiente natural. La ecología humana, como la
ciencia que estudia las interrelaciones entre humanos y ecosistemas, nos brinda una perspectiva de sistemas
completos que vincula a las ciencias naturales y sociales. Es una perspectiva amplia que puede contribuir a
esclarecer los problemas medioambientales y sugerir cómo lidiar con ellos. Aunque la ecología humana ha
demostrado su valor como aproximación interdisciplinaria para resolver problemas ambientales, todavía no ha
logrado adquirir una identidad clara con un cuerpo teórico establecido. Ha llegado el momento de que la
ecología humana se convierta en una disciplina científica importante por derecho propio. La apuesta que todos
tenemos colocada en un futuro ecológicamente saludable es demasiado grande como para conformarse con
menos.

  El libro de Ecología Humana: Conceptos Básicos para el Desarrollo Sustentable es un paso valioso hacia
convertir a la ecología humana en una disciplina científica que cualquiera puede y debe entender para guiar sus
propias acciones. El Dr. Marten presenta un conjunto coherente de conceptos acerca de cómo funcionan los
ecosistemas y cómo interactúan los sistemas sociales humanos con los ecosistemas. Esto ayudará a los lectores a
entender la complejidad de las interacciones hombre/medio ambiente, permitiéndoles hacer conexiones que antes
no habían identificado en muchas áreas de sus vidas. Los ejemplos que utiliza el Dr. Marten para ilustrar los
conceptos han sido tomados de situaciones reales que cubren una amplia gama de tópicos y nos conducen a
diversas partes del mundo. Nos permiten ver cómo saltar de la teoría a la práctica.

  Por ejemplo, una vez conscientes de los ‘sistemas adaptativos complejos’, los lectores empezarán a percatarse de
la existencia de patrones ordenados en los cambios que ocurren a su alrededor. Una vez al tanto de los ‘mosaicos
paisajísticos’, los lectores pondrán más atención en las implicaciones que tienen los cambios en sus paisajes para la
calidad de su vida en el futuro. El carácter de ‘conmutador’ que tiene el funcionamiento de los ecosistemas
esclarece la manera en que la utilización inapropiada de los recursos del ambiente puede conducir a la
degradación irreversible. El concepto de ‘coadaptación’ entre sistemas sociales y ecosistemas contribuye a explicar
porqué padece problemas ambientales la sociedad moderna, mientras apunta hacia los cambios fundamentales
necesarios para lidiar con los problemas.

  El Dr. Marten nos proporciona las herramientas conceptuales para comprender y evaluar las complejidades que
enfrentamos, de manera que nos encontraremos mejor equipados para elegir cursos de acción que tengan
resultados positivos, tanto en el corto como en el largo plazo. La recompensa final será alcanzada cuando los
conceptos ecológicos y de sistemas que se encuentran en este libro se apliquen al desarrollo sustentable. El libro
explica cómo es que el sistema económico existente y otras instituciones sociales contemporáneas promueven una
interacción hombre/medio ambiente insostenible, y describe instituciones sociales que pueden contribuir a generar
una interacción ecológicamente sustentable. Proporciona ejemplos de acciones exitosas emprendidas por el
gobierno, el sector privado y la sociedad civil para desarrollar relaciones más saludables con el medio ambiente.

  El alcance y la claridad de este libro lo hacen accesible e informativo para un amplio público. Sus mensajes
deberían ser un componente esencial de la educación de todos los estudiantes entre el bachillerato y la
universidad. El libro será igualmente significativo para quienes deseen tener una comprensión fundamental de las
fuerzas que moldean el futuro de sus hijos y sus nietos, y para todos aquéllos conmovidos por los millones de
personas cuyas vidas han sido destruidas o socavadas por el deterioro ambiental. En breve, este es un libro que
proporciona una relación clara y comprensible de conceptos que se pueden aplicar a nuestras vidas individuales y
colectivas para perseguir el futuro prometedor y seguro al que todos aspiramos.

Maurice Strong
Presidente, Consejo de la Tierra
Exsecretario General de la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo
de la Organización de las Naciones Unidas (Cumbre Río 1992)
PREFACIO

  Hace veinte años trabajé en el sureste de Asia con un grupo de agrónomos, científicos sociales y ecólogos. Los
agrónomos estaban utilizando la tecnología de la Revolución Verde para desarrollar nuevos sistemas de
producción para la agricultura a pequeña escala propia de la región. Era esencial lograr un cambio para alimentar
a la población creciente. Los nuevos métodos ofrecían posibilidades impresionantes para incrementar tanto la
producción de alimentos como el nivel de ingresos de los campesinos, pero en muchos casos, los campesinos se
negaban a utilizarlos. Era comprensible que los agrónomos se encontraran desilusionados y buscaran la asistencia
de colegas de las ciencias sociales para intentar averiguar cómo convencer a los campesinos de que merecía la
pena aprovechar las oportunidades.

  Los científicos sociales dedicaron mucho tiempo a hablar con los campesinos, y descubrieron muy pronto que
los campesinos eran más innovadores que conservadores. Muchos de ellos experimentaban rutinariamente con
nuevas cosechas y técnicas de cultivos en un rincón de sus granjas, y las adaptaban a una escala mayor cuando era
evidente que podían tener éxito. Los campesinos sabían por experiencia que era frecuente que las nuevas
variedades de cultivo no tenían un desempeño particularmente bueno en las tierras marginales que muchos de
ellos se veían obligados a utilizar. Aún cuando los suelos eran adecuados, las variedades mejoradas requerían un
gran aporte de agua y de insumos costosos, como fertilizantes y plaguicidas, para alcanzar rendimientos altos, y
estos insumos se encontraban muy por encima de la capacidad adquisitiva de muchos de los campesinos pobres.
Los campesinos también temían que los nuevos métodos de cultivo pudiesen conducir en el largo plazo a
problemas imprevistos que demandarían soluciones fuera de su alcance. Sus aprensiones resultaron estar
justificadas, ya que varios años más tarde surgieron problemas de suelos en algunas de las áreas con sistemas
agrícolas nuevos. La mayoría de los campesinos sentía que no podían permitirse cometer errores irreversibles, ya
que no tenían alternativas para ganarse la vida fuera de sus granjas.

  A medida que los agrónomos y los científicos sociales aprendían más de los campesinos, empezaron a darse
cuenta de lo importante que resultaba la inserción en las realidades de la vida cotidiana de los campesinos para la
nueva tecnología agrícola, y la importancia de que resultara ecológicamente sustentable. También descubrieron
que tenían mucho que aprender de los métodos agrícolas tradicionales de los campesinos, que habían demostrado
ser ecológicamente sustentables durante siglos. Todo esto hizo que los agrónomos comprendieran que tendrían
más éxito trabajando con una perspectiva más amplia que la que habían tenido anteriormente. El resultado fue el
establecimiento de una red de colaboración para la investigación, con la participación de agrónomos, científicos
sociales, ecólogos y campesinos, cada uno de los cuales tenía algo qué aportar a la tarea de desarrollar una
agricultura que los campesinos realmente pudieran utilizar.

  Esta historia ilustra solamente uno de los miles de retos que enfrenta la humanidad a medida que las economías,
tecnologías, culturas, y maneras en que los pueblos utilizan los recursos naturales cambian en el mundo actual,
que evoluciona tan rápidamente. Estos retos están encapsulados en el concepto de ‘desarrollo sustentable’,
frecuentemente definido como la satisfacción de las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las
generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Hay quienes consideran que el desarrollo sustentable
es el mayor reto de nuestros días, pero es difícil que los individuos involucrados sepan lo que pueden hacer
realmente para contribuir a alcanzarlo.

  La ecología humana, que es la ciencia de las interrelaciones entre las personas y el medio ambiente, puede
contribuir a afinar nuestras percepciones acerca de los que sucede con el medio ambiente, y cómo éste y su gente
funcionan conjuntamente. Este tipo de comprensión es un paso esencial para alcanzar una acción efectiva.

  El término de ‘ecología humana’ tiene una historia larga y variada. Fue utilizado por primera vez durante la
década de los veintes, cuando un pequeño grupo de sociólogos urbanos utilizaron conceptos ecológicos para
explicar lo que estaban observando en algunas ciudades. Los sociólogos urbanos encontraron útiles las metáforas
ecológicas porque algunos de los conceptos ecológicos iniciales eran de hecho conceptos generales de sistemas,
que resultaban también válidos para la sociedad humana. Esta forma de ecología humana, que fue prominente
hasta los años setenta, era totalmente diferente de la ecología humana de este libro.

  Durante los sesentas y setentas, los ecologistas biólogos alarmados por la explosión demográfica de la
humanidad y sus implicaciones para la destrucción del medio ambiente utilizaron el término de ‘ecología humana’
para enfatizar el hecho de que los seres humanos estamos sujetos a las mismas limitaciones ecológicas que el resto
de los animales. Al mismo tiempo, los antropólogos estaban dirigiendo su atención hacia las formas en que el
medio ambiente moldea la cultura, y algunos antropólogos emprendieron estudios de campo de ecología
humana utilizando los conceptos ecológicos más prominentes de esos tiempos, como el control demográfico y los
flujos de energía. Al aumentar el nivel de conciencia acerca de los problemas ambientales durante los años
setenta, académicos de varias disciplinas empezaron a hablar de ‘ecología humana’. Estas formas distintas de la
ecología humana, que se conformaron a las diferentes disciplinas de las que surgieron, generalmente tenían muy
poco en común unas con otras, fuera del hecho de que trataban acerca de la gente y el medio ambiente.

  Ya en los años ochenta, los ecologistas biólogos y los científicos sociales estaban trabajando en equipos
multidisciplinarios de investigación que enfrentaban problemas prácticos relativos al medio ambiente. Para
muchos de estos científicos, incluyéndome a mí mismo, la ecología humana era una perspectiva que se enfocaba
en las interacciones de las sociedades humanas y el medio ambiente para resolver problemas. Al trazar las cadenas
de efectos a través de los ecosistemas y la sociedad humana, y entender de manera más general cómo interactúan
las personas con los ecosistemas, la ecología humana podría contribuir a:

• anticipar las consecuencias ambientales de las actividades humanas a largo plazo;
• evitar sorpresas ambientales desastrosas;
• generar ideas para enfrentar problemas ambientales; y, en general,
• mantener una relación que permita vivir y que sea sustentable con el medio ambiente.

  El número de científicos dedicados a estudiar la interacción ser humano-medio ambiente ha ido aumentando a
lo largo de los años, y la diversidad de sus antecedentes y perspectivas ha crecido consecuentemente.

  Este libro surgió de un curso universitario de la Escuela de Estudios de Política de la Universidad Kwansei Gakuin
de Japón. El propósito del curso consistía en ofrecer a los estudiantes un fundamento conceptual para hacer de la
ecología humana y el desarrollo sustentable parte integral de sus vidas personales y profesionales. El libro refleja
mi punto de vista personal acerca de la ecología humana e intenta proporcionar un sistema de conceptos claro,
comprensible y coherente para comprender cómo funcionan los ecosistemas y cómo interactúan las sociedades
humanas y los ecosistemas. El libro abrevia una variedad de ideas ya existentes, integrando principios ecológicos
comprobados con conceptos construidos más recientemente bajo la rúbrica de la teoría de sistemas complejos. La
última parte del libro se enfoca en los procesos sociales, instituciones sociales, y tecnologías que entran en
conflicto con, o contribuyen al, desarrollo ecológicamente sustentable. Mientras que espero que este libro sea
extensamente utilizado en el salón de clases, también tendrá valor para cualquiera que esté interesado en el medio
ambiente y busque el tipo de comprensión que puede contribuir a hacer cosas que aporten cambios positivos.

  La mayoría de los conceptos contenidos en este libro se encuentra firmemente establecida, pero algunos son
todavía objeto de debates científicos no resueltos. Un ejemplo es el concepto de las propiedades emergentes (que
se introduce en el Capítulo 4). Algunos científicos, entre quienes me incluyo, consideran que cada nivel de
organización biológica tiene una ‘vida propia’ que emerge de la organización de las partes, y no simplemente de
las características de las partes en sí mismas. Otros científicos consideran que las propiedades emergentes son
construcciones teóricas que carecen de una confirmación científica rigurosa. Utilizo las propiedades emergentes
porque estimulan el tipo de pensamiento en sistemas completos que considero esencial para el desarrollo
ecológicamente sustentable.

  En este libro los conceptos se comunican mediante ejemplos e historias, frecuentemente acompañados por
diagramas. A veces he utilizado una aproximación muy amplia en los ejemplos, ya que el enfoque está en la
comunicación de los conceptos, más que en el análisis al detalle de situaciones particulares. El libro incluye una
lista de Lecturas Adicionales que proporciona a los lectores la oportunidad de explorar con mayor detalle los
conceptos centrales y los ejemplos clave. También ofrece una oportunidad para explorar detalles y perspectivas de
la ecología humana que no se tratan a profundidad en este libro.

  Solamente explorando los detalles de la interacción del ser humano y al medio ambiente en casos específicos se
puede lograr una apreciación completa de la ecología humana. Los ejercicios de ‘Puntos de Reflexión’ que se
encuentran al final de cada capítulo pretenden estimular la traducción concreta de los conceptos a las
circunstancias propias del lector. Los reportes en las series anuales del State of the World y el Worldwatch Paper
(Worldwatch Institute, Washington, DC) son fuentes valiosas de información para hacer algunos de estos
ejercicios. Para obtener los beneficios máximos, los lectores deben desarrollar sus propios ejemplos – sus propias
‘historias’ – con tanto detalle como les sea posible. Así, la ecología humana cobrará vida, y los lectores empezarán
a desarrollar visiones concretas acerca de las posibilidades de desarrollo ecológicamente sustentable de su propia
comunidad.

  Los términos técnicos, así como las palabras utilizadas de manera un tanto diferente de su significado general, se
presentan en negritas la primera vez que aparecen en el texto. Sus significados se explican en el glosario.

Gerald Marten
AGRADECIMIENTOS

  Mientras que la mayoría de las ideas en este libro derivan de años de ciencia ecológica, es indicado reconocer
específicamente por lo menos a algunas de las fuentes de los conceptos y ejemplos aquí presentados.  Debo en
primera instancia reconocer mi deuda intelectual con Kenneth E.F. Watt y C.S. Holling, pioneros en la rigurosa
aplicación del análisis de sistemas a la ecología.  Mientras que el carácter cíclico de los procesos naturales y sociales
ha sido reconocido durante miles de años, el análisis de Holling de los ciclos en los sistemas ambientales fomentó
la sección de “ciclos de sistemas complejos” en este libro;  el conflicto entre “estabilidad” y “resiliencia” también
tuvo su origen en Holling.  El marco conceptual central del libro, basado en la interrelación entre sistemas sociales
humanos y ecosistemas, surgió de Terry Rambo, quien ilustró el concepto con su ejemplo de combustible para la
cocina y la deforestación en la India, que utilizo en este libro.   En particular, agradezco a Terry Rambo su
compañerismo intelectual de tantos años.  Virginia Fine llamó mi atención a el rompecabezas de los clavos en la
Figura 4.4.  La “hipótesis Gaia” es de James Lovelock.  La coadaptación y coevolución entre el sistema social y el
ecosistema después de la Revolución Industrial esta basada en Development Betrayed de Richard Norgaard.  
Algunas de las percepciones de la naturaleza del noveno capítulo estan basadas en ideas de Gene Barreto.  La
discusión del impacto del “capital portátil” sobre el uso de recursos renovables esta basado en ideas originales de
Colin Clark.  La frase “tragedia de los recursos comunes” fue utilizada por primera vez por Garret Hardin.  El
papel de la complejidad social en el auge y decadencia de civilizaciones está basado Collapse of Complex Societies
de Joseph Tainter.  El ejemplo de la gestion de propiedad común de las pesquerías turcas es de Governing the
Commons de Eleanor Ostrum, mientras que los recuentos de la gestión tradicional de bosques japoneses está
basada en publicaciones de Margaret McKean.   Melanie Beck, Paul Edelman, Joe Edmiston, Winston Salzer,
Suzanne Good y Russ Dingman me brindaron información sobre la protección de la sierra de Santa Mónica.  
Scout Halstead me ofreció información sobre la epidemiología del dengue hemorrágico y Vu Sinh Nam me
presentó información sobre su programa de control del dengue a base de copépodos en el Vietnam.  Kerry St. Pe
me informó sobre el Programa del Estero Barataria-Terrebonne.  Richard Carriere, Richard Borden Anthony
Clayton y Ann Marten comentaron sobre el manuscrito en general en diversas etapas de su desarrollo.  Gary
Haley y Julie Marten desarrollaron los gráficos computarizados para las figuras.
Autor: Gerald Marten
prologo/prefacio/agradecimientos-1-2-3-4-5-6-7-8-9-10-11-12-glosario
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